Revisan al alza proyecciones de crecimiento del PBI a 3.3% en 2025 y a 2.7% en 2026

El Instituto Peruano de Economía (IPE) llevó a cabo el seminario virtual “Proyecciones 2026: Economía en un contexto electoral”, en el que Martín Valencia, jefe de estudios económicos, presentó la actualización de las proyecciones económicas del IPE. El evento contó con los comentarios de Santiago Téllez, vicepresidente de Investigación Económica para América Latina de Goldman Sachs & Co; y la moderación de Whitney Miñán, editora de economía del diario Gestión.

Balance económico 2025

La economía peruana acumula un crecimiento de 3.4% entre enero y octubre de 2025. El resultado se explica por la resiliencia del gasto privado en un contexto de recuperación de las expectativas de la economía y de un entorno internacional favorable para los precios de los commodities.

De un lado, el consumo privado se expandió 3.7% en los tres primeros trimestres. El avance fue impulsado por un incremento sostenido en el empleo del sector formal y una moderada inflación, lo que ha sostenido la recuperación del poder adquisitivo de los hogares. Así, en el último año, los ingresos laborales aumentaron 4.7% en términos reales, es decir ajustando por la inflación, y lograron su mayor alza desde 2009.

Por su parte, la inversión privada mantuvo una recuperación sostenida en el transcurso del año y alcanzó en el tercer trimestre su mayor incremento en 12 años (11.4%), descontando el periodo de recuperación postpandemia. En este resultado, tanto la inversión minera como la no minera están en positivo: en el sector minero, contribuyó el avance de proyectos como Tía María, San Gabriel y Zafranal; mientras que el componente no minero fue favorecido por la recuperación de la inversión residencial y el desarrollo de los proyectos de infraestructura, como la Línea 2 del Metro de Lima. Cabe destacar que esta recuperación se dio en un contexto en el que los indicadores de expectativas empresariales se hallan en el tramo optimista por más de año y medio, lo que no ocurría desde antes de la pandemia.

Vientos externos

Pese a estos resultados positivos, el país no está aprovechando plenamente el entorno internacional favorable. En periodos previos de elevados términos de intercambio, como entre 2002 y 2013 cuando crecieron a tasas de dos dígitos, la inversión privada reaccionó con alzas de similar magnitud.

Desde el 2023, los términos de intercambio muestran nuevamente una tendencia al alza y acumulan nueve trimestres creciendo a dos dígitos. No obstante, incluso con expectativas empresariales en terreno optimista, la inversión privada ha crecido a un ritmo menor. Por ello, resulta importante aprovechar estos vientos favorables, en un contexto en que los términos de intercambio han alcanzado niveles no vistos en casi 75 años y, según el BCRP, se mantendrían elevados durante 2026.

Por otro lado, persisten los riesgos asociados a una desaceleración del comercio internacional que le restaría dinamismo a la economía global. En un contexto con tensiones geopolíticas latentes, la Organización Mundial del Comercio (OMC) estima que el volumen del comercio mundial se desaceleraría, al pasar de un aumento de 2.4% en 2025 a 0.5% en 2026, ante la incertidumbre y la imposición arbitraria de barreras comerciales. Cabe destacar que, sin estas, los flujos del comercio mundial crecerían 2.9% el próximo año.

Economía en un contexto electoral

El IPE revisa al alza sus proyecciones de crecimiento del PBI a 3.3% en 2025 (antes 3.2%) y a 2.7% en 2026 (antes 2.4%). Para 2025, se eleva la proyección para el gasto privado y se prevé que sus componentes, la inversión y el consumo, crecerían 9.6% y 3.7%, respectivamente, en línea con la resiliencia observada en el transcurso del año.

Para 2026, se espera una moderación de la economía en un contexto de incertidumbre electoral, acentuada por el elevado número de partidos políticos participantes y las modificaciones en las reglas electorales, como el retorno a la Bicameralidad, introducidas para los próximos comicios. Con ello, el avance de la inversión privada se moderaría a 3.2% para el próximo año. Por último, hacia 2027, se prevé que la economía crezca a su ritmo potencial (2.8%).

Hacia los próximos años, el deterioro de la solidez fiscal se mantiene como una fuente de inestabilidad macroeconómica. Para 2025, se alcanzaría la meta de déficit fiscal (2.2%) explicado por un incremento de la recaudación en un contexto de mayor actividad económica y de captación de ingresos extraordinarios, a la par de un ajuste de la inversión pública con la finalidad de lograr alcanzar dicha meta.

No obstante, en 2026, el déficit se elevaría a 2.5% del PBI, ante una moderación de los ingresos fiscales por un menor ritmo de crecimiento económico, así como por la presencia de presiones sobre la inversión pública en el último año de gestión subnacional (que acumula alrededor del 60% de la inversión pública). Con esto, se acumularían al menos tres incumplimientos en cuatro años de las reglas fiscales vigentes.

Hacia los próximos años, persiste el riesgo de una mayor vulnerabilidad fiscal, la cual se explica en parte por la aprobación de leyes con impacto fiscal adverso, principalmente aquellas que incrementan las remuneraciones. Esto se refleja en la composición del presupuesto público, cuyo componente de remuneraciones, aquel de mayor rigidez, pasó de representar 28% del total entre 2016-2021 a 36% hacia 2026.

Durante su participación, Santiago Téllez destacó que el escenario global sigue marcado por una elevada incertidumbre y mayores tensiones comerciales. Por un lado, resaltó que la economía de Estados Unidos muestra una resiliencia mayor a la esperada, lo que ha llevado a que las tasas de interés se mantengan altas por más tiempo, afectando los costos de financiamiento.

Además, indicó que el menor dinamismo de la economía china, marcado por un estancamiento de su sector inmobiliario, se traduciría en una menor demanda por minerales y presiones a la baja sobre los precios internacionales. Téllez coincidió en que el aumento de las tensiones comerciales entre EE.UU. y China es un riesgo para el Perú debido a la mayor incertidumbre y menor dinamismo del comercio global.