Perú lidera la estabilidad en América Latina

Inflación más baja de la región en 2025 y una de las más bajas del mundo.

Por CPC Ulises Rodas

En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, shocks de oferta persistentes y ciclos inflacionarios aún no del todo dominados, Perú ha logrado destacar como un faro de estabilidad macroeconómica. El Banco Central de Reserva del Perú (BCR) confirmó esta semana que la inflación interanual del país en 2025 fue la más baja de América Latina y se ubicó entre las más bajas del mundo, un logro que refuerza la solidez de su marco de política monetaria y la credibilidad institucional acumulada en las últimas décadas.

Según los datos oficiales, la inflación cerró 2025 en 1,5 % dentro del rango meta del BCR (1%–3%) y muy por debajo del promedio regional, que superó el 5% en países como Argentina, Colombia y Brasil. Incluso economías consideradas estables, como Chile y México, registraron tasas superiores al 3%. A nivel global, solo naciones como Suiza, Japón o Arabia Saudita presentaron cifras comparables o menores.

¿A qué se debe este “milagro?

Expertos coinciden en que la disciplina fiscal, la autonomía del banco central y una política cambiaria flexible han sido pilares fundamentales. “El BCR ha mantenido una postura anticipativa y transparente, ajustando la tasa de interés de referencia con prudencia y comunicando claramente sus decisiones”, señaló el economista Alejandro Romero, especialista en política monetaria.

Además, el Perú ha evitado caer en populismos fiscales que generen presiones inflacionarias, a pesar de la inestabilidad política reciente. “Mientras otros países financian déficits con emisión monetaria, el Perú mantiene su compromiso con la estabilidad. Eso se traduce en confianza de los mercados, menor prima de riesgo y una moneda estable.

Esta estabilidad se atribuye a una combinación de decisiones oportunas de política monetaria, disciplina fiscal y un sistema financiero sólido, junto con un manejo prudente de la tasa de interés de referencia y la credibilidad del ente emisor. la estabilidad de precios es un pilar fundamental para el crecimiento sostenido, la protección del ingreso de los hogares y la planificación de inversiones.

La inflación subyacente aquella que excluye alimentos y energía también se mantuvo controlada, lo que sugiere que la estabilidad no responde solo a factores coyunturales, sino a fundamentos sólidos.

¿Una moneda que no se devalúa?

Otro indicador clave es el tipo de cambio. A diferencia de otras economías emergentes que han sufrido fuertes depreciaciones, el sol peruano se ha mantenido relativamente estable frente al dólar, gracias en parte a reservas internacionales robustas (superiores a los USD 90,000 millones) y a intervenciones oportunas del BCR en el mercado cambiario.

Esta estabilidad ha permitido que los peruanos preserven su poder adquisitivo, un alivio en momentos en que el costo de vida ha subido en casi todo el mundo.

Perú acumula casi 30 años consecutivos con inflación de un solo dígito, el período más prolongado en la región, lo que refuerza la solidez de su marco monetario. Las expectativas inflacionarias a 12 meses se mantuvieron dentro del rango meta, y el BCR proyecta que la variación de precios para 2026 y 2027 se ubicará alrededor del 2%.

¿Desafíos pendientes?

A pesar del logro, los analistas advierten que no hay lugar para la complacencia. La inseguridad ciudadana, los rezagos en infraestructura y la baja recaudación tributaria siguen siendo cuellos de botella para el crecimiento inclusivo. Además, la inflación de 2025, aunque baja, oculta disparidades regionales: en zonas rurales, los precios de alimentos básicos siguen siendo volátiles.

“No alcanza con controlar la inflación si no se traduce en bienestar para todos los peruanos”, señaló la economista Carla Méndez. “El siguiente paso debe ser mejorar la productividad, invertir en capital humano y fortalecer la formalidad laboral”.

El Perú ha demostrado que, incluso en tiempos turbulentos, es posible mantener la estabilidad de precios. El reconocimiento del BCR no es solo un dato estadístico: es un activo valioso para atraer inversión, fomentar el ahorro y sentar las bases de un crecimiento sostenido. Ahora, el reto es convertir esta estabilidad macroeconómica en progreso microeconómico: más empleo, mejor educación y mayor equidad. Porque una inflación baja es necesaria pero no suficiente.