¡Basta ya! Es hora de elegir “con la cabeza” a las autoridades políticas en las elecciones generales y subnacionales 2026

“Los discursos inspiran menos confianza que las acciones” –  Aristóteles

Pedro Rómulo Buleje Buleje, Doctor en Políticas Públicas y Gestión del Estado

Magíster en Ciencia Política y Gobierno con mención en Políticas Públicas y Gestión Pública

General de Brigada EP (r)

Sí el decenio de los 80 en el Perú es recordado como una década perdida a consecuencia de la violencia política, el terrorismo y una profunda recesión económica, así también, y como lo evidenciaremos en adelante, el periodo del 2016 al 2025 debería ser considerado también como una segunda década perdida, marcada esta vez, por la crisis sistémica, la inestabilidad política y el estancamiento económico, cuyo impacto ha sido devastador en la sociedad al haberse ampliado las brechas sociales, institucionales, económicas, así como el déficit en infraestructura y de servicios básicos en el país. Al respecto, cabe mencionar que los magros resultados obtenidos en este último decenio han sido exacerbados, tanto por factores exógenos: la pandemia COVID-19, la guerra ruso-ucraniana, los conflictos en Medio Oriente, las tensiones comerciales, como por factores endógenos: la fragmentación e inestabilidad política, la crisis de institucionalidad, la ausencia de un liderazgo político integrador, la criminalidad creciente, así como la corrupción imperante en todos los niveles y poderes del Estado.

Por todo ello, y ad portas de dos nuevos procesos electorales en el país, exhortamos a los más de 27 millones de peruanos hábiles en el territorio nacional y el extranjero para sufragar en las elecciones generales y subnacionales 2026, a elegir esta vez “con la cabeza” a las autoridades políticas que nos gobernarán por los siguientes 5 años (2026-2031), más aún, teniendo en cuenta que esta oportunidad deviene en crucial porque el Perú se encuentra en un momento histórico privilegiado para posicionarse y consolidarse como un hub logístico y tecnológico en el Pacífico Sur en virtud de su abundante dotación de recursos naturales y su privilegiada proyección bioceánica en el marco de un sistema internacional en transición hacia una multipolaridad regida más por intereses nacionales que por ideologías, lo que nos exige una dirección y gestión estratégica pragmática e inteligente respecto de la influencia de las potencias inmersas en una clara competencia por la hegemonía global (EE.UU., China, Rusia, e incluso India).

La idea central de nuestra propuesta es ejercer a plenitud el derecho ciudadano del sufragio con la finalidad de enmendar el rumbo del país y ponerse así en el lado correcto de la historia, lo que va a depender exclusivamente de la decisión que tomemos como electores, primero: acudiendo en masa a las urnas y segundo: expresando, con nuestro voto responsable y consciente, un pleno rechazo a los malos candidatos políticos quienes a pesar de estar bastante desacreditados y una buena parte de ellos procesados judicialmente, intentan elegirse o reelegirse sin tener los méritos suficientes ni la idoneidad necesarios para ejercer con integridad y eficacia dichos cargos de representación política.

En efecto, las graves consecuencias del estancamiento y retroceso en los índices de desarrollo y progreso social del país registradas en este último decenio (2016-2025) analizado, en que gobernaron hasta ocho presidentes de la República, se puede evidenciar mediante un muestreo simple comparando solo dos indicadores macroeconómicos clave: (PBI, tasa de desempleo) y de desarrollo humano (pobreza monetaria, anemia infantil), con los correspondientes indicadores macroeconómicos y de desarrollo humano obtenidos en el decenio inmediato anterior (2006-2015) donde gobernaron solo tres presidentes de la República:

La metáfora elegir “con la cabeza”, alude al hecho de que, a la hora de elegir autoridades, las personas suelen creerse divididas entre lo que piensan y lo que sienten, es decir, experimentan un conflicto entre la lógica y la emoción al momento de tomar estas decisiones. En este ámbito, la evidencia empírica nos demuestra que en el Perú la batalla entre la razón y la emoción generada durante las elecciones de autoridades ha sido recurrentemente ganada por las decisiones emotivas de los electores. Este hecho resulta determinante para entender los magros niveles de desarrollo humano y progreso social alcanzados en la segunda década perdida analizada a pesar del ciclo expansivo de la economía del país impulsado particularmente por las exportaciones y acelerado por los altos precios internacionales de las materias primas. En consecuencia, lo deseable sería que la racionalidad prevalezca en la elección de las autoridades, la cual requiere de un enfoque basado en hechos reales o verificables, en lugar de emociones que suelen aflorar a partir de los discursos políticos que suelen apelar al miedo, la ira, la esperanza, la seguridad, la venganza, el insulto, el odio o el amor para crear falsas expectativas y promesas incumplidas en la población, de ahí que mayormente los candidatos populistas y demagogos encuentran en esta mala práctica política un terreno fértil para manipular y conectar con el público.

Fotos Andina

En la práctica, la lógica racional para elegir autoridades se debe materializar con la evaluación objetiva de la trayectoria personal y política del candidato, de su capacidad profesional para desempeñar la función a la que postula, y en especial la viabilidad y factibilidad de las políticas y estrategias de su respectivo plan de gobierno, las cuales deben estar orientadas a solucionar los problemas públicos más críticos que aquejan al país/región/provincia (inseguridad ciudadana, corrupción, criminalidad, pobreza, desempleo, deficiente transporte público, sistema educativo y de salud, etc.). Asimismo, el enfoque basado en hechos atribuidos a los candidatos y a los miembros de sus respectivos equipos de gobierno para su selección, implica que dicha evaluación se realice a partir de una información objetiva y verificable respecto de su vida personal, profesional y política (perfil político; desempeño en cargos públicos anteriores; producción legislativa de calidad y con responsabilidad fiscal para el caso de los 88 (de 130) congresistas de la República que buscan reelegirse en el nuevo parlamento bicameral; hoja de vida; antecedentes policiales, judiciales y penales; sanciones administrativas disciplinarias o funcionales; denuncias de corrupción; demandas de alimentos; declaraciones juradas de bienes y rentas; deudas con el sistema financiero, etc.). 

Lo planteado aquí, implica por supuesto descartar o rechazar de plano la selección de aquellos políticos oportunistas y/o aventureros que ven en la política solo un negocio o un medio para enriquecerse, y aquellos que habiendo sido elegidos particularmente en esta infame segunda década perdida solo han sido notorios ante la ciudadanía por su nefasta actuación en los diversos cargos o encargos desempeñados, ya sea apoyando malas decisiones, promulgando leyes antitécnicas o votando de espaldas a las necesidades reales de la población y, sí como no, atendiendo a intereses particulares y peor aún, decidiendo en favor de economías ilegales muy arraigadas hoy en el país, incluso legislando en beneficio personal, intercambiando favores para la contratación de allegados, o tergiversando la ética parlamentaria para blindarse mutuamente. Cabe mencionar que, un buen número de estas autoridades, hoy cuentan con procesos de investigación abiertos en la Fiscalía de la Nación por presuntos delitos contra la administración pública (cohecho o soborno, peculado o apropiación indebida de fondos públicos, colusión, tráfico de influencias, abuso de autoridad, malversación de fondos), la fe pública y contra el patrimonio, entre otros.

Pero, lo más trágico de esta realidad, es que a pesar de que en el referéndum nacional 2018 alrededor del 90% de la población rechazó el retorno a la bicameralidad, estos malos políticos algunos de los cuales en su momento estaban en contra de la reelección inmediata ahora pretenden con total desvergüenza reelegirse a la cámara de diputados o candidatear al senado de la República o al Parlamento Andino, para seguir ganando impunidad y/o gozando de los beneficios asignados a dichos cargos de representación política, ya que la ley solo prohíbe candidatear a las autoridades condenadas por delito doloso con sentencia firme. Ante esta real posibilidad que se vislumbra, solo nos queda esperar entonces que en las elecciones 2026 el castigo ciudadano a los malos políticos en las urnas sea contundente y severo, de tal manera de no volverlos a elegir a ningún cargo público, de modo que dichos comicios marquen un antes y un después para el país.

Sobre este punto, me permito citar a Lebon (s.f.) quien refiere que “Las masas, al no ser capaces de reflexión ni de razonamiento, no conocen lo inverosímil.” (pág. 35), para plantear que en las próximas elecciones generales y subnacionales (regionales y municipales) nuestro deber será revertir y desterrar este paradigma casi condenatorio y, para lograr ello, invocamos a los ciudadanos a ejercer el sufragio como derecho y deber cívico, ya que el voto en democracia constituye la mejor arma del ciudadano puesto que será decisivo para imponer un cambio radical de estrategia y así resolver favorablemente la encrucijada histórica que definirá los destinos del país por los siguientes 5 años. Elegir “con la cabeza” es elegir bien, elegir pensando en el futuro del Perú, lo que implica “no regalar el voto”, a diferencia de anteriores comicios en que hemos sido inducidos, ya sea por el antivoto (emitido para evitar que uno de los candidatos gane las elecciones), o para elegir el menos malo de los candidatos (mal menor), y, lo que es peor aún, inducidos por sentimientos, intereses, popularidad mediática, figuretismo, ideologías retrógradas y fracasadas, y/u otras pasiones en juego que por desgracia dieron como resultado la elección o la reelección de autoridades no idóneas e incluso cuestionadas por valerse de sus cargos para satisfacer sus propios intereses y los de su entorno, contribuyendo así al estancamiento económico, al malestar social, al agravamiento de la inseguridad ciudadana al debilitar y politizar las instituciones policiales y judiciales, propiciando con ello el desencanto ciudadano por la política y la desconfianza en las instituciones, porque estos malos políticos entendieron la política solo como una lucha por el poder para luego de obtenerlo gozar de sus beneficios, olvidando por completo que el principio fundamental de la política es la búsqueda de consensos y acuerdos para construir una agenda común en beneficio de las grandes mayorías del país.

Cabe mencionar que las elecciones generales a realizarse el domingo 12 de abril 2026 contemplan la elección del presidente y 2 vicepresidentes de la República, 60 representantes ante el senado y 130 representantes ante la cámara de diputados, así como 5 representantes titulares y 10 suplentes ante el parlamento andino. Asimismo, no debemos perder de vista que, el domingo 4 de octubre 2026 están previstas las elecciones Regionales y Municipales, donde se estima que participarán aproximadamente 500 mil candidatos pertenecientes a casi 150 partidos políticos y movimientos regionales lo cual es a todas luces absurdo y desmesurado. Aquí, cabe destacar y principalmente alertar a todos los electores del país sobre el hecho que aproximadamente de los S/. 75 mil millones del presupuesto público nacional 2026 destinados a inversión, S/: 45 mil millones estarán en manos de las autoridades subnacionales, es decir, el 60% del presupuesto público destinado al cierre de brechas en educación, salud y seguridad, en otras palabras, para la construcción de hospitales, colegios, puentes, carreteras, comisarías, etc. estará en manos de los gobiernos regionales y locales (alcaldes provinciales y distritales).

Sobre el particular, es importante subrayar que la evidencia resulta impresionantemente devastadora respecto de la cantidad de proyectos paralizados a nivel nacional, ya que, según datos de la Contraloría General de la República publicados en noviembre 2025, a setiembre 2025 se tiene un total de 2,215 obras públicas paralizadas a nivel nacional, con un importe de inversión ascendente a S/. 42 mil 325 millones, siendo Cusco, Puno, Áncash, Limay Cajamarca en ese orden, los departamentos que concentran el mayor número de obras públicas paralizadas. En este sentido, el reto para los gobiernos regionales y municipales electos en octubre 2026 será priorizar en sus respectivos planes de gobierno, el mejoramiento de la calidad de la inversión pública, así como el destrabe (removiendo los cuellos de botella) y continuación, completamiento o culminación de los proyectos paralizados en sus respectivas jurisdicciones, para lo cual deben orientar su presupuesto a resultados que beneficien a sus pobladores.   

De ahí que, en aras de una rigurosa selección de los candidatos para ocupar los cargos de representación política en los comicios generales y subnacionales del presente año, hacemos un serio llamado a la ciudadanía para gritar todos juntos: ¡BASTA YA!, libremos al Perú de los políticos caducos, corruptos e incompetentes que solo han sido capaces de engendrar una ineptocracia que ha desgobernado y normalizado la mediocridad en el país a lo largo de la segunda década perdida (2016-2025), para elegir esta vez “con la cabeza” nuevos gobiernos nacionales y subnacionales con un liderazgo político reformador y sostenido en una auténtica meritocracia de servicio público conformada por autoridades probas y con experiencia política exitosa comprobada, seleccionadas en base a hechos y obras reales, que pongan orden social, impulsen la eficiencia, procuren adecentar la política y representen dignamente a los ciudadanos velando por el bien común y el desarrollo territorial sostenible e inclusivo que el país demanda con urgencia y cuyos problemas actuales requieren necesariamente de soluciones profundas en este momento histórico de inflexión geopolítica en una era de incertidumbre sistémica global.

Referencias bibliográficas

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Contraloría General de la República. (publicado en noviembre 2025). Informe N° 004-2025-CG/SESNC de obras paralizadas en el territorio nacional a setiembre 2025. Disponible en: https://cdn.www.gob.pe/uoloads/document/file/9129607/7491799-informe-de-obras-publicas-paralizadas-en-el-territorio-nacional-a-setiembre-2025.

          PDF? v= 17654715 28

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Lebon, G. (s.f.). Psicología de las masas. Último reducto. Recuperado de: https://upcndigital.org/~ciper/biblioteca/Filosofia%20moderna/Psicologia-de-las-ma sas-G.-Le-Bon.pdf