Durante décadas, las flotas calamareras de aguas distantes, respaldadas por subsidios de su gobierno y tecnología de captura de gran escala, han dominado la pesca en altamar. No obstante, hoy, ese escenario empieza a cambiar.
Perú ha pasado de apenas 31 embarcaciones artesanales registradas en 2023 a 1043 en lo que va de 2026 ante la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), la entidad que regula la pesca en aguas internacionales.
Este salto posiciona al país como un actor cada vez más relevante en la pesquería de pota en aguas internacionales.
Desde el sector de extracción, Elsa Vega, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesca Artesanal del Perú (SONAPESCAL), destaca el trabajo conjunto detrás de este avance.
“Este logro es resultado del esfuerzo sostenido durante los últimos años por parte de los armadores, gremios y cooperativas pesqueras, así como del Ministerio de la Producción. Desde SONAPESCAL hemos apoyado la realización de talleres informativos y facilitado un número telefónico de orientación a quienes estén interesados en registrar sus embarcaciones”, señaló.

Por su parte, Alfonso Miranda, presidente del Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR), advierte que la ventaja peruana en número de embarcaciones contrasta con la escala operativa de otras flotas.
“Hoy superamos las mil embarcaciones inscritas, frente a aproximadamente 650 barcos autorizados de China. Sin embargo, esta ventaja en número contrasta con la capacidad operativa: mientras la flota peruana apenas supera las 25 mil toneladas de capacidad de bodega autorizada, la flota china concentra más de 600 mil toneladas. Si bien el Perú lidera en presencia, aún enfrenta el desafío de fortalecer su capacidad operativa y otros factores como la seguridad de la tripulación.” indicó el presidente de CALAMASUR.
Detrás de esta expansión hay un factor clave: la implementación progresiva del Sistema de Seguimiento Satelital (SISESAT) en la flota artesanal. El especialista pesquero de la Fundación Innovations for Ocean Action (I4OA), Iván Gómez lo explica.
“Hoy más de 3000 embarcaciones artesanales cuentan con equipos SISESAT a bordo, impulsadas por reformas normativas que han facilitado su acceso. Este avance no solo fortalece el monitoreo, control y vigilancia, sino que también mejora la seguridad en altamar y habilita su registro ante la OROP-PS. Sin embargo, solo el 34 % de esta flota artesanal ha sido efectivamente inscrita, mientras que el 66 % restante, pese a cumplir con los requisitos, aún no concreta su registro, evidenciando una brecha que requiere acciones inmediatas desde el Estado”.

De cara a un nuevo ciclo político, el desafío pasa de la expansión al ordenamiento. Para el sector, el siguiente paso no solo es seguir creciendo, sino hacerlo bajo estándares internacionales.
“El reto ahora es doble: seguir inscribiendo la flota artesanal en la OROP-PS, un trámite gratuito que puede realizarse a través de la plataforma virtual del Ministerio de la Producción, y, en paralelo, avanzar en la incorporación progresiva del número IMO, un identificador internacional exigido para operar en altamar. A corto plazo, el país debe presentar ante la OROP-PS un plan de implementación del IMO que se ajuste a la realidad del sector; a mediano plazo, facilitar el registro y fortalecer la competitividad en aguas internacionales”, afirmó la titular de SONAPESCAL.
Elsa Vega añadió que el Perú ha dado un paso decisivo en la escena pesquera global.
“Consolidar este avance implica mantener el proceso de inscripción de la flota artesanal y garantizar su continuidad en la próxima gestión”, finalizó la titular de SONAPESCAL.