“El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres”
Platón
Pedro R. Buleje Buleje
Doctor en Políticas Públicas y Gestión del Estado
Magíster en Ciencia Política y Gobierno con mención en Políticas Públicas y Gestión Pública
General de Brigada EP (r)
El 7 de junio de cada año, con profundo respeto y orgullo, rememoramos la Batalla del Morro de Arica que fuera el enfrentamiento más intenso y trágico de la infausta Guerra del Pacífico, motivo por el cual dejó una profunda huella en el arraigo nacional, y es precisamente en este momento histórico de polarización e inestabilidad política, que traemos a colación algunos fragmentos de la memorable carta que el Coronel Francisco Bolognesi Cervantes, comandante de la plaza de Arica, dirigió a su adorada esposa María Josefa el 22 de mayo de 1880, y en la cual enaltece la decisión de un puñado de patriotas que tienen un plazo contado para pelear sin desmayos en el combate y no defraudar al Perú, más adelante en su misiva, el héroe de Arica refiere que Dios va a decidir el drama que significa enfrentar a un enemigo superior y tener solo dos opciones: la rendición o el aniquilamiento.

La remembranza de aquella sublime gesta, comparable solo a la hazaña del rey espartano Leónidas en la batalla de las Termópilas, nos debe motivar y movilizar a todos los peruanos el próximo 7 de junio, día en que se define la segunda elección presidencial para elegir entre dos opciones: la primera encarnada por la candidata Keiko Fujimori, que más allá de su cuestionable historial político, representa en sí misma una propuesta de centro derecha que propone un Perú con orden, asegurando la continuidad del régimen democrático, la derrota del crimen organizado y la estabilidad económica, y la segunda opción, personificada por el candidato Roberto Sánchez, que impulsa una propuesta de izquierda radical promoviendo un nuevo pacto social con participación ciudadana que implica cambiar la constitución política vigente y el actual modelo económico de mercado por una economía productiva e intervencionista.
La idea central del presente ensayo es hacer más que una invocación, un llamado patriótico a todos los votantes dentro y fuera del país para avivar en todos el orgullo cívico, la unidad y la responsabilidad ciudadana honrando nuestra historia y la memoria del insigne Coronel Francisco Bolognesi Cervantes este domingo 7 de junio que nos inspire para tomar la principal arma de la democracia: el voto y cumplir con valentía nuestro deber ciudadano de pleno derecho poniéndonos así del lado correcto de la historia al igual como lo hizo sin dudar ese puñado de patriotas en la gloriosa epopeya de Arica.

La jornada electoral del 7 de junio, también será patriótica e histórica pues marcará un antes y un después en la historia política del Perú, ya que en esta oportunidad la elección de la propuesta de centroderecha en la segunda vuelta electoral en la práctica significará la derrota política de sendero luminoso y todas sus posteriores agrupaciones apéndices seudodemocráticas. Para lograr ello, debemos acudir en pleno a las urnas para expresar nuestro voto unánime de rechazo a la propuesta de la izquierda radical y retrógrada, y tener una actitud vigilante para exigir el desarrollo limpio y transparente de la jornada electoral denunciando inmediatamente cualquier intento o hecho que viole las normas o los procedimientos electorales establecidos.
A nivel latinoamericano, los datos evidencian claramente los resultados desastrosos obtenidos por los gobiernos de izquierda y específicamente aquellos enmarcados en el modelo denominado “socialismo latinoamericano del siglo XXI”, lo que refleja en las siguientes variables asociadas a su desempeño: fuga de capitales, aislamiento internacional, crisis económica, restricción de derechos y libertades, migración masiva, que finalmente devinieron en el retroceso del índice de desarrollo humano multidimensional y en el progreso social de los países, así tenemos los casos de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Nicaragua y Venezuela.
En relación al escenario político nacional, en este punto es necesario hacer una sana autocrítica respecto de que el sistema democrático vigente en el país requiere un perfeccionamiento, ya que los datos evidencian que los beneficios del crecimiento anual promedio del 5% en el PBI atribuido al ciclo económico positivo registrado del 2000 al 2019 (hecho reconocido como “el milagro económico peruano”) y que redujo la pobreza monetaria en aproximadamente un 20%, no ha mejorado el modo de vida de la población de los sectores rurales y periurbanos del país. A esto se suma, la crisis sistémica (política, económica, social, institucional, ecológica y moral) exacerbada desde el 2016 hasta la fecha, ya que se han sucedido 8 presidentes generándose con ello un clima de permanente inestabilidad en medio de un conflicto y desbalance de poderes entre el ejecutivo y el congreso de la República, con la preeminencia de este último, que ha terminado por afectar seriamente la gobernabilidad del país.
Por todo ello, exhortamos a los más de 27 millones de peruanos hábiles en el territorio nacional y el extranjero para votar en la segunda elección presidencial el 7 de junio, Día de la Bandera, eligiendo la opción democrática que nos asegura la continuidad del modelo económico el cual debe robustecerse transitando hacia un crecimiento sostenido que asegure un desarrollo humano inclusivo, más aún cuando el Perú atraviesa un momento histórico privilegiado para posicionarse y consolidarse como el nuevo hub logístico del Pacífico en virtud de su abundante dotación de recursos naturales y su privilegiada proyección bioceánica.
Cabe señalar en este punto, que el gobierno que asuma el poder y los que le sucedan deberán liderar una “reingeniería con valores” en el país procesando en su apreciación estratégico-política gubernamental las dos lecciones principales que nos dejó el caos electoral del 12 de abril, proceso que hoy enfrenta serios cuestionamientos de legitimidad: la primera, solucionar el deterioro institucional existente lo que demandará impulsar una serie de profundas reformas impostergables (estatal, política, electoral, tributaria, del sistema de justicia y la modernización de la gestión pública), y la segunda, procurar el acercamiento de las dos visiones o posturas que se han manifestado abiertamente polarizando el país: una urbana de derecha democrática y proinversión, y la otra rural de izquierda, contrasistema e intervencionista. Dicho acercamiento deberá materializarse a través de mecanismos democráticos: el diálogo, el entendimiento y la negociación basados en pactos, consensos o acuerdos comunes que fijen y prioricen una “agenda país inclusiva y vinculante” en consonancia con los objetivos e intereses nacionales, el desarrollo humano sostenible e inclusivo, el progreso y la paz social del país.
¡Ciudadanos!, este 7 de junio votemos conscientemente por la opción democrática, ello significará elegir pensando en el futuro del Perú y asegurando un mejor país a las futuras generaciones, a nuestros hijos y nietos. Por esta vez, si realmente pensamos en el Perú primero, ya no cabe pensar en votar nulo, viciado o en blanco, ni elegir al menos malo de los candidatos o elegir al “mal menor”, porque lo que está en juego es aún más grande, mucho más grave, es crucial, lo que verdaderamente está en juego es la libertad misma, el gobierno de la razón y las leyes, y finalmente la supervivencia de nuestra frágil democracia, pues esta elección marcará un antes y un después porque significará la derrota política e ideológica pendiente de Sendero Luminoso y todas sus agrupaciones apéndices en las urnas dejando atrás la inestabilidad política, el estancamiento económico, el retroceso en el índice de desarrollo humano multidimensional, la extensión de la corrupción y el agravamiento de la inseguridad ciudadana al haberse debilitado y politizado las instituciones policiales y judiciales, justamente porque este escenario catastrófico se ha configurado básicamente a partir de los gobiernos de izquierda que se han sucedido en el país agudizándose esta debacle desde el 2020.
Finalmente, reproduciendo la exclamación de Francisco Bolognesi: el drama de la segunda elección presidencial lo decidirá Dios, pero a través del voto ciudadano, y precisamente, para garantizar nuestro voto consciente y responsable en las urnas, este 7 de junio día de la jura de la bandera, muy bien podemos parafrasear la sublime proclama del héroe nacional: “Tenemos deberes cívicos que cumplir y los cumpliremos hasta contar el último voto” por la continuidad de nuestra democracia, el goce pleno de nuestras libertades y de mejores oportunidades de vida.