Durante 2024 se registraron en el Perú 20,273 accidentes de motocicleta, de los cuales 750 tuvieron consecuencias fatales. Frente a esta realidad, la Asociación Automotriz del Perú (AAP) advirtió sobre la necesidad de promover el uso permanente del casco y garantizar que estos implementos cuenten con certificaciones que acrediten su capacidad de protección.

“Cada año se importan al país más de 700 mil cascos para motociclistas y, según estimaciones del gremio, cerca del 47% no contaría con certificación de seguridad”, señaló Piero Mercado, vocero institucional de la AAP y miembro del Comité de Motocicletas. Asimismo, advirtió que todavía existe la idea equivocada de que en los recorridos cortos no es necesario utilizar casco o que cualquier modelo ofrece el mismo nivel de protección.
“La seguridad no depende de la distancia recorrida. Un casco certificado puede marcar una diferencia decisiva ante un siniestro, porque ha sido diseñado y sometido a pruebas para reducir el impacto y proteger zonas vitales como la cabeza y el cuello”, sostuvo Mercado.
Ante esta problemática, la AAP y Motolatam lanzaron simultáneamente en distintos países de la región la campaña «¡Usa casco, cabeza dura!», una iniciativa que busca generar conciencia sobre los riesgos de conducir sin protección, incluso durante desplazamientos breves o aparentemente seguros.
En el Perú, la campaña incorpora el mensaje “Asegúrate que sea certificado”, con el propósito de alertar que no basta con portar un casco. Este debe cumplir con estándares técnicos que garanticen su resistencia, calidad y capacidad real de protección ante un accidente.
Con un lenguaje cercano y directo, la campaña busca derribar una de las ideas más peligrosas entre los motociclistas, creer que en los trayectos cortos no ocurrirá nada. Mediante contenidos informativos, activaciones y acciones de sensibilización, la iniciativa promueve el uso permanente del casco certificado como una decisión que puede salvar vidas.
Con esta iniciativa, la AAP y Motolatam buscan llevar el mensaje a las calles, las redes y los principales espacios de encuentro de los motociclistas, con el objetivo de instalar una convicción urgente en la opinión pública. Ningún trayecto es demasiado corto para asumir riesgos y usar un casco certificado puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.