Escudo de las Américas: ¿Seguridad que protege tu bolsillo o gasto que lo vacía?

Por: Ulises Rodas. Dr. en Economía

Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, impulsó la iniciativa el Escudo de las Américas (Shield of the Americas), que fue anunciada oficialmente el 7 de marzo de 2026. Durante la Cumbre Escudo de las Américas celebrada en Doral, Florida. Trump designó a Kristi Noem como Enviada Especial de Estados Unidos para liderar la implementación de esta coalición.

Objetivo de la coalición

El Escudo de las Américas tiene como propósitos centrales: Combatir cárteles de narcotráfico y crimen organizado transnacional mediante el uso coordinado de fuerza militar letal, compartir inteligencia y planificar operaciones para desmantelar redes criminales y sus rutas de tráfico, frenar la migración irregular y masiva hacia Estados Unidos, contrarrestar la injerencia extranjera en el hemisferio occidental, especialmente de actores como China, proteger infraestructuras críticas regionales frente a amenazas compartidas, acordar usar fuerza militar letal para destruir los siniestros cárteles y sus redes terroristas, declaró Trump durante la cumbre.

Los países que integran la coalición son:

Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad y Tobago, Estados Unidos.

Países que NO participaron (ausencias destacadas):

México, crítico por ser considerado por Trump como “epicentro” de la actividad de cárteles; Colombia, ausente bajo el gobierno de Gustavo Petro. Brasil no participó en la cumbre inaugural. Perú no estuvo representado por los problemas internos del momento; Venezuela: No fue invitada; pero Trump durante la cumbre reconoció al gobierno de Delcy Rodríguez.

Potenciales beneficios

Coordinación operativa: Podría mejorar el intercambio de inteligencia y las operaciones conjuntas contra redes criminales transfronterizas, con un enfoque militarizado. Para países como El Salvador o Ecuador, que enfrentan crisis de seguridad interna, el apoyo logístico y tecnológico de EE. UU. podría ser útil a corto plazo.

Alineación ideológica. Los gobiernos afines a Trump podrían beneficiarse políticamente al presentarse como socios estratégicos de Washington.

Riesgos y limitaciones

Exclusión de actores clave: la ausencia de México, Colombia y Brasil —países fundamentales en la lucha antidrogas— debilita significativamente la efectividad regional de la coalición. El enfoque militar en la prevención y la prioridad en el uso de la fuerza letal sobre políticas sociales, como el desarrollo económico y la prevención, puede dar resultados a corto plazo sin resolver las causas profundas del narcotráfico.

Tensiones diplomáticas: la iniciativa podría polarizar aún más la región, especialmente con gobiernos de izquierda o neutrales que perciban la coalición como una herramienta de injerencia estadounidense. Al depender fuertemente de la administración Trump, la iniciativa podría perder impulso con futuros cambios de gobierno en EE. UU. o en los países miembros.

Impacto económico y fiscal

Estados Unidos planea canalizar inversiones estratégicas hacia países aliados como recompensa por alineamiento político, priorizando sectores como tecnología, energía e infraestructura crítica. Países participantes como Argentina, Costa Rica y El Salvador recibirían trato preferencial en comercio e inversiones estratégicas. La iniciativa busca garantizar que recursos estratégicos (litio, cobre, tierras raras) permanezcan bajo influencia estadounidense, limitando el acceso de China; esto podría tener implicancias directas para nuestro país por ser exportador clave de cobre y minerales. Chile y Argentina tienen reservas de litio, y Bolivia tiene potencial en litio y gas.

Estados Unidos ofrece estabilidad como “moneda de cambio” por intermedio de Kristi Noem, enviada especial de EE. UU., quien afirmó que el acuerdo generará prosperidad económica al promover cooperación y un entorno de mayor estabilidad.

 Se prevén riesgos fiscales y macroeconómicos no alentadores por la posible presión inflacionaria que se produzca por los precios energéticos; la escalada geopolítica con Irán y la reconfiguración del Escudo de las Américas podrían elevar el precio del petróleo, desestabilizando a economías importadoras como Chile y República Dominicana, con riesgo de mayor inflación traída del exterior, presión sobre tipos de cambio, con presencia de restricciones fiscales para gasto social.

La fragmentación comercial regional con la ausencia de México, Colombia y Brasil, socios comerciales clave, genera incertidumbre sobre: La coherencia con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, cuyo objetivo es modernizar la relación comercial, facilitando el comercio, impulsando la economía digital, fortaleciendo derechos laborales y protegiendo el medioambiente en la región. Se presumen posibles distorsiones competitivas entre países dentro y fuera de la coalición. Así como también se produzca una duplicidad de esfuerzos en políticas antidrogas con costos fiscales redundantes.

Aunque nuestro país no participó en la cumbre inaugural, el país está expuesto a efectos indirectos. En inversión minera, posible presión para alinear proveedores y estándares con aliados del Escudo. El comercio exterior está en riesgo de marginación en flujos preferenciales si no hay acercamiento político. Además, hay lucha contra lavado de activos y oportunidad para fortalecer cooperación en inteligencia financiera contra narcotráfico. En cuanto a política fiscal, la presión para aumentar gasto en seguridad vs. necesidades sociales pospandemia.

El crimen y la violencia cuestan a América Latina 3.4% del PIB anual. Este impacto equivale a unos US$261.000 millones. Una estrategia efectiva de seguridad podría liberar recursos fiscales para inversión productiva, pero solo si se evita el enfoque puramente militarizado.

Mi apreciación final: El Escudo de las Américas podría generar beneficios económicos si se traduce en reducción real de la economía ilícita (más base tributaria formal). La cooperación incluye fortalecimiento de administraciones tributarias y sistemas financieros; se evita que el gasto en seguridad desplace inversión en educación, salud e infraestructura productiva.  

Sin embargo, será poco útil o incluso dañino si solo se centra en operaciones militares sin tratar las causas profundas (como la pobreza, la informalidad y la corrupción). También dañará si provoca una fragmentación comercial que encarezca las cadenas de suministro en la región y si condiciona el apoyo a lealtades políticas temporales, en vez de a instituciones fuertes.

La mejor política tributaria es una economía formal, segura y predecible. Si el Escudo de las Américas no apunta a eso, será solo un gasto, no una inversión.

Una región fracturada por la exclusión

Las economías más destacadas de la región, México, Brasil y Colombia, han sido ignoradas por Trump; de esta forma, el mandatario estadounidense margina a los liderazgos de centro izquierda. Como abiertamente lo hizo con la presidenta de México, calificándola como el epicentro de la violencia. Asimismo, con la exclusión del régimen de Ortega, se agrava el aislamiento de Nicaragua. Esta actitud se suma al asedio energético contra Cuba. Se dice que en cualquier momento caerá el régimen cubano y que está viviendo sus últimos instantes. Trump envió una advertencia al resto de la región sobre el costo de desafiar sus directrices.

Reconfiguración del mapa regional

Panamá, al firmar el acuerdo, se integra plenamente en la combinación de seguridad regional, aprovecha oportunidades económicas y fomenta la cooperación política. Estos factores podrían definir la agenda hemisférica para los próximos años. Washington quiere fortalecer alianzas políticas y económicas en América. Está comenzando una etapa de cooperación en toda la región, reuniendo a gobiernos que buscan trabajar juntos para enfrentar amenazas comunes y así mejorar la estabilidad regional.