Mariangel Molina – Strategic People Business Partner Arcadis Chile & Perú
Mayo, mes en el que se conmemora el Día de la Madre, suele ser un buen momento para mirar con perspectiva cómo han ido evolucionando las trayectorias profesionales de muchas mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados como la minería y la ingeniería. No desde la épica ni desde el discurso de la desigualdad permanente, sino desde los avances alcanzados y los desafíos que hoy adopta una forma distinta.

Durante la última década, la presencia femenina en la industria minera y en disciplinas de ingeniería ha crecido de manera sostenida en Perú y Chile. Cada vez es más común ver a mujeres liderando proyectos, participando en decisiones técnicas críticas, trabajando en terreno y ocupando roles estratégicos que antes parecían lejanos. Este avance no es menor y responde tanto a la preparación técnica de las profesionales como a una industria que ha comenzado a comprender el valor de equipos más diversos.
En ese contexto, la maternidad ya no se percibe exclusivamente como un punto de quiebre inevitable en la carrera profesional, sino como una etapa que coexiste con el desarrollo laboral. Muchas mujeres ingenieras y profesionales del sector continúan creciendo, asumiendo responsabilidades técnicas y liderando equipos, incluso mientras atraviesan esta etapa de su vida. Esto refleja un cambio relevante en la cultura organizacional y en la manera en que se concibe el talento femenino.
Sin embargo, el desafío actual ya no está solo en abrir las puertas, sino en cómo asegurar la permanencia y proyección de ese talento en el tiempo. En industrias donde la operación exige presencia en terreno, movilidad, toma de decisiones complejas y gestión de riesgos, la forma en que se organizan los equipos y se distribuyen las responsabilidades cobra cada vez mayor relevancia.
Aquí es donde la corresponsabilidad aparece como una evolución natural del sector. No como una demanda, sino como una condición que permite que más mujeres continúen desarrollándose profesionalmente sin frenar su crecimiento. La corresponsabilidad se expresa en prácticas concretas: modelos de trabajo más flexibles y realistas, liderazgos que confían en el desempeño por resultados, equipos donde el cuidado y la vida personal no son un tema ajeno, sino parte del equilibrio profesional.
Este cambio también se refleja en una mayor participación de los hombres en el ámbito del cuidado, algo que contribuye directamente a normalizar que la vida familiar es parte de la trayectoria profesional de cualquier persona, especialmente en sectores de alta exigencia como la minería y la ingeniería.
El avance del talento femenino en la industria no es una meta ya alcanzada, pero sí un proceso en marcha. El desafío hoy es consolidar ese progreso, asegurando que más mujeres no solo ingresen al sector, sino que permanezcan, evolucionen y lleguen a posiciones donde su experiencia técnica y visión estratégica sigan fortaleciendo el desarrollo de la industria.
Aprovechar fechas como el Día de la Madre para reflexionar sobre estos temas no implica centrar la conversación en la maternidad, sino reconocer que las trayectorias profesionales son diversas y que una industria moderna necesita adaptarse a esa realidad. En minería e ingeniería, el futuro se construye con talento, compromiso y una mirada cada vez más integral de las personas que hacen posibles los proyectos.